#49 ? Hay luz al final del túnel pero…

Author:

Tengo varias reglas después de terminar una carrera larga. La primera es comer todo lo que me apetezca, sin filtro ?️. La segunda es dormir todo lo que me apetezca, sin avergonzarme de que sea demasiado pronto ?. La tercera no tomar decisiones importantes durante las dos semanas siguientes ?

Ésta última es porque el estado emocional alterado puede obnubilar mi criterio. Pero tengo ninguna regla sobre escribir newsletters sobre cosas que me pasaron durante la carrera. Y sí, lo voy a conectar con la gestión de equipos, esta vez desde la perspectiva de la gestión del cambio.

Allá voy ?

Hacia el kilómetro cincuenta y ocho del Gran Trail de Costa Blanca empezaba una gran subida. No la última pero sí de las últimas durillas. Cuatro kilómetros y casi seiscientos metros de desnivel positivo. Después de eso sólo quedaban cuarenta kilómetros más ?

El caso es que todo parecía ir bien hasta que la cosa se empezó a poner seria. Cada vez más cuesta arriba. Hasta ese kilómetro de carrera había ido bien (dentro de mi capacidad física y estado de forma). Había estado bebiendo bien, comiendo bien y regulando el esfuerzo.

No diré que fuera coser y cantar ?

El caso es que empecé a notarme flojo subiendo, sin energía, sin fuerza. Físicamente me notaba vacío. Y emocionalmente había llegado hasta allí tranquilo. Pero el cuerpo se llevó un poco por delante a la cabeza.

El resto de compañeros corredores empezaron a adelantarme en la subida. Incluso uno de ellos que iba con la rodilla un poco dañada, me arrancó las pegatinas subiendo. En realidad, estas cosas son menos épico de lo que parecen ?

Y entré en el túnel ?

De repente, se activó lo que yo llamo la lavadora. Pensamientos que van y vienen y que se mezclan unos con otros. “Quién me mandará meterme en estos berenjenales. No he entrenado lo suficiente. Tenía que haber comido mejor en el avituallamiento”. El cuerpo no ayuda porque físicamente estaba en el hoyo.

Es un momento poco agradable ?

Pero es un momento agradable que puede pasar y, de hecho, pasa. Entras en el túnel y tarde o temprano empiezas a ver la luz, porque la hay, y terminas saliendo.

En el túnel, con la lavadora puesta, el cuerpo para hacer chóped y la capacidad de razonar por debajo del umbral un koala, cualquier cosa puede salir mal. Y en esos casos necesitas lo que yo llamo una estaca ?

¡¡¡Un palooo!!!

Cuando estás en un proceso de cambio, sea buscado o no, o metido en un momento vital que técnicamente se llama momentos de mierda, lo que haces y no haces es muy importante. Pero claro, sin fuerzas, físicas y emocionales, y con el criterio para la toma de decisiones alterado puedes agarrarte a un clavo ardiendo.

Y no mola ?

En esos momentos, es donde las estacas son tu anclaje. Son verdades a las que agarrarte que te ayudan a actuar, casi en piloto automático, pero que te hacen avanzar. Son verdades indiscutibles que, en esos momentos, te ayudan.

Es una bonita forma de autoengaño.

En esos momentos de bajón, de tener la cabeza dando vueltas sin sentido, de vacío emocional, me repito las mismas verdades. Mis estacas para las rutas de larga distancia:

? Si te paras no avanzas.

? Haces esto por elección propia.

? Es más importante no parar de avanzar que avanzar rápido.

? Nadie va a venir a buscarte aquí.

No, no son la fórmula mágica para la vida. Son verdades que me he ido trabajando a lo largo de los años para esos momentos en los que estoy en el túnel. Tanto en el deporte como en la vida.

Cada una de ellas tiene una energía distinta:

? Actitud

? Responsabilidad

? Paciencia

? Supervivencia

Las estacas hacen que empieces a ver la luz al final del túnel porque al final del túnel hay luz. Siempre. Para bien ? o para mal ☠️ Y aquí viene el pero. Hay luz al final del túnel PERO hay que llegar hasta allí para volver a la claridad.

Ver la luz al final del túnel da esperanza, y ya. Lo que haces cuando la ves es lo que marca la diferencia. Una vez que empiezas a ver la luz al final del túnel es el momento de volver a invertir, a esforzarse, a reflexionar sobre lo más efectivo para salir de ahí.

En mi caso, la luz al final del túnel fue llegar al Pico Aitana, a mil quinientos cincuenta y seis metros de altura. Allí arriba, pude reflexionar qué no había funcionado, qué había hecho mal y, sobre todo, cómo podía recuperarme de aquel bache.

Aún metido en el túnel.

Podría vender los siguientes kilómetros como una experiencia épica y maravillosa. Y no. Los últimos kilómetros, sobre todo los últimos veinte, fueron duros. Muy duros. No sé si porque no me había recuperado física o emocionalmente de la subida al Aitana.

? Todos vivimos de esos momentos en nuestra vida.

? Todos hemos estado y estaremos en el túnel.

❌ Todos intentaremos tirar la toalla en algún momento dado.

Lo que marca la diferencia en esos momentos son las estacas a las que te agarras para salir de ahí. Y sí, quejarse está bien. Durante un rato.

Y ya.

Después, recuerda, nadie va a venir a buscarte aquí.

❓ ¿Cuáles son tus estacas para esos momentos?

Un abrazo, David.